jueves, 1 de mayo de 2008

HOMEOPATIA. MITOS Y CREENCIAS

Quizás nada despierte un interés tan generalizado en la gente y quizás por ser algo que nos atañe a todos, como los temas relacionados a la salud, a la medicina y a los médicos.

Es frecuente que donde haya un grupo de personas reunidos surjan estos temas, sobre todo si hay algún médico presente, y se vuelquen allí todo tipo de inquietudes, juicios y prejuicios sobre distintos tópicos que muestran la visión de la sociedad con respecto a su propio concepto de salud, enfermedad, e indirectamente sobre el grado de conciencia que la sociedad tiene sobre el misterio humano. Utilizo la palabra misterio ya que de acuerdo a la visión que cada sociedad tenga del hombre, así será su comprensión con respecto a la salud, la enfermedad y la medicina.

Siempre estos temas han estado en todas las culturas unidos a un aspecto metafísico o místico, donde la enfermedad, la curación y el médico han sido depositarios de un componente mágico. Fácil es encontrar en la historia unidos al brujo y al médico, al chamán, al hechicero, al curandero, etc. Y es interesante ver que dicho vínculo se mantenga hoy en día a pesar de lo racional de nuestra sociedad, y no poco frecuente es oír del más racional y científico de nuestros médicos decir que determinado paciente está en manos de Dios.

En el caso de la Homeopatía, quizás por ser una medicina llamada "energética", quizás por no guiarse por los principios organicistas avalados por el pensamiento newtoniano, este halo de misterio, dudas, inquietudes y fantasías cobren mayor relevancia en el pensamiento mágico de la sociedad.

A estos mitos y creencias me quiero referir tratando de aclarar en lo posible aquellos que se presentan más frecuentemente en las dudas de los pacientes que asisten al consultorio.

La primera y más relevante a mi criterio, tiene que ver con el llamado "efecto placebo" del tratamiento homeopático. Placebo viene del latín Placere, agradar o dar gusto. Dice el Diccionario de la Real Academia Española: "Substancia que careciendo por si misma de acción terapéutica produce algún efecto curativo en el enfermo si éste lo recibe convencido de que esa substancia posee realmente tal acción." Como claramente se observa en la definición del diccionario es importante para que el efecto placebo se produzca el convencimiento de las bondades del producto por parte del enfermo.

Siempre me llamó la atención que se considere mayor el efecto placebo que produce un homeópata cuando en realidad los pacientes se acercan a este tratamiento "alternativo" con muchas más dudas que certezas, y con la desconfianza que genera toda "heterodoxia".

Siempre me pareció mucho más razonable pensar que el efecto placebo sería mucho mayor cuando un remedio es prescripto por un médico "ortodoxo", avalado por la Universidad, por un título de especialista y con el respaldo de una Institución hospitalaria y de toda la Medicina "científica" atrás. Sería interesante investigar y preguntarle a los médicos detractores de la Homeopatía por qué consideran que los homeópatas logran semejante convicción en los pacientes como para atribuir al efecto placebo todas las bondades del tratamiento homeopático.

Pero para terminar de aclarar los conceptos nos asiste la Homeopatía Veterinaria ya que las curaciones en animales quizás sean más espectaculares todavía que en los seres humanos y nadie se atrevería allí a adjudicarlos al efecto placebo.

Aclarado esto no debe tampoco subestimarse este valioso elemento terapéutico como es el placebo, que como decía el Dr. Shuji Muratta, homeópata y erudito en temas de antropología filosófica, conecta al paciente con su propia voluntad de curación.

Muchos pacientes se acercan al tratamiento homeopático en un intento de hacer una medicina más "natural". Si bien debe comprenderse esta intención como un deseo de encarar un tratamiento médico que respete mejor las leyes de la naturaleza, el hecho de que los remedios tengan un origen natural no basta per se para que no sean dañosos. Los medicamentos alopáticos, a pesar de ser sintéticos, en muchos casos también tienen su origen en substancia creadas por la naturaleza y un efecto claramente benéfico. Por otra parte los más letales venenos como el arsénico, el mercurio, el plomo, el curare, la estricnina, los venenos de casi todas las serpientes y otros animales ponzoñosos son absolutamente "naturales". Pero preparados a través de la técnica homeopática adquieren una maravillosa capacidad curativa.

Otro mito frecuentemente escuchado es que debe presentarse un empeoramiento al inicio del tratamiento homeopático. Esto si bien no es del todo falso, tampoco es cierto en todos los casos. Se podría decir que es un mal necesario en algunos casos.

El desideratum Hahnemanniano de la curación es que ésta sea rápida, suave y duradera. Con estos tres objetivos se encara todo tratamiento homeopático. El hecho de que algunos pacientes se agraven al inicio suele depender de una necesidad de ese organismo de readaptarse a una nueva condición de mayor salud o a una necesidad de realizar una descarga como pueden serlo una diarrea, una secreción bronquial, etc. Pero con un correcto manejo de la potencia de los medicamentos las supuestas agravaciones se minimizan a grados despreciables. Debe tenerse también presente que en caso de agravarse el paciente dicha agravación deberá ir acompañada de una sensación anímica y física de mayor bienestar aunque esté agravado el síntoma.

Muchos pacientes temen iniciar un tratamiento homeopático porque creen que deberán dejar medicación que están tomando. Esto no es así. Ningún médico responsable retiraría medicación que fuera imprescindible o necesaria a un paciente. Menos aún si le va a prescribir medicación homeopática ya que ésta no presenta absolutamente ninguna interacción medicamentosa con ningún medicamento, porque su acción es puramente en el plano de la energía. Es probable que el médico homeópata aconseje suspender aquellos medicamentos sintomáticos que considere que el paciente no va a necesitar más. Jamás un médico responsable retiraría medicación necesaria sobre todo si se trata de medicación "sustitutiva", que reemplace a la no producida por el propio cuerpo como es el caso de la insulina o la hormona tiroidea.

Lo que frecuentemente se observa en los pacientes tratados homeopáticamente es que dejan espontáneamente de tomar la medicación alopática sintomática porque con la mejoría que logran con la homeopatía dejan de necesitarlo, y esto el paciente lo percibe a veces incluso inconscientemente y comienza al olvidarse de tomar su medicación habitual.

¿Doctor, usted no mira por el iris? Muchos pacientes asocian la homeopatía con el iridodiagnóstico. Dicha asociación no tiene mas asidero que el que sean dos prácticas médicas, pero sin ningún vínculo entre sí. El diagnóstico por el iris es un método de diagnóstico clínico que puede aportar información sobre el estado clínico del paciente siempre que quien lo realice tenga la experiencia necesaria en el manejo de este método que le permita ver lo que mira, así como quien realiza una ecografía debe saber interpretarla.

Innumerables son las dudas, fantasías, mitos y creencias que sobre la salud y la enfermedad en general y sobre la homeopatía en particular se escuchan habitualmente.

He querido mediante estas líneas llevar un poco de claridad sobre estos temas. Han quedado seguramente muchos en el tintero pero estoy seguro que serán motivo de otros trabajos míos o de mis colegas que diariamente dedican tiempo, esfuerzo y paciencia, además de para curar, para orientar a sus pacientes en el correcto juicio de las cosas que los lleven por la senda de la salud. Como hemos visto los mitos y creencias en general no se condicen con la realidad de las cosas si no mas bien con un conocimiento prejuicioso que se perpetúa por tradición oral. Es fundamental que cada vez más los conocimientos médicos, sobre todo los conceptuales, estén claros a los ojos del lego y que los valores que favorecen la salud no se encuentren teñidos por prejuicios que crecen de boca en boca.

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