domingo, 26 de febrero de 2012
OBESIDAD Y SOBREPESO
Desde hace décadas se han tratado de desentrañar los misterios que rodean a la obesidad y a pesar de que cada vez sabemos más sobre ella, todavía nadie tiene la cura definitiva. Miles de médicos se han afanado en derrotarla pero ella sigue airosa, triunfante y expandiendose en todo el mundo. Cada uno ha pretendido y pretende imponer su criterio para resolver el conflicto pero nosotros como médicos sabemos que debemos:
Aconsejar sanos hábitos
Controlar sus progresos
Contener sus impaciencias
Disipar sus dudas
Entender sus conflictos
Disculpar sus equivocaciones
Con el apoyo de profesionales con experiencia, es posible adelgazar y evitar los riesgos a los que la obesidad nos enfrenta (hipertensión arterial, diabetes, infarto, Mi tratamiento es personalizado y está destinado a personas con poco o mucho sobrepeso, obesos e hiperobesos y consiste en:
entrevistas quincenales o mensuales
charlas divididas en módulos donde aprenderán a manejarse diariamente con la alimentación
tratamiento farmacológico adecuado al perfil del paciente si es necesario.
Este abordaje integrado le permitirá no sólo adelgazar sino cambiar su estilo de vida que en definitiva es lo que nos llevará a mantener a largo plazo los logros obtenidos.
MESOLIFTING

La Mesoterapia Facial inyecta medicamentos para combatir ó prevenir el envejecimiento..
La Mesoterapia consiste en administrar sustancias para combatir o prevenir estas alteraciones.
Estimular al fibroblasto para aumentar la síntesis de colágeno, elastina y componentes de la matriz extracelular.
Combatir los radicales libres con antioxidantes.
Estimular la renovación celular.
Inmunomodular
Mejorar la microcirculación y la oxigenación tisular.
El resultado es un Rejuvenecimiento de la piel.
El Mesolifting produce estiramiento por nutrición, humectación e hidratación de la piel.
Resumiendo
Es la aplicación de sustancias biológicas que estimulan la producción de colágeno propio, gracias a la activación de los fibroblastos de la dermis dando a la piel más tonicidad e hidratación. Ideal para prevención de arrugas entre los 40 y 60 años de edad cuando la piel tiene la capacidad de reaccionar a un estímulo intradérmico reactivando su vitalidad.
Los componentes a reponer o moduladores para el buen funcionamiento de la piel son :
Algunos ejemplos:
Ac Hialuronico
Antioxidantes
XADN
Precursores de la síntesis de colágeno
Despigmentantes
Vitaminas
Sustancias tensoras
lunes, 18 de julio de 2011
El sueño y la obesidad.
Las personas que descansan muy poco comen más y no queman calorías adicionales, según un estudio realizado en Estados Unidos y publicado en American Journal of Clinical Nutrition que suma evidencia que respalda la relación entre la falta de sueño y el incremento de peso.
Aproximadamente entre 50 y 70 millones de residentes estadounidenses -incluida una cantidad importante de trabajadores con horarios rotativos- padecen privación crónica de descanso y trastornos del sueño, de acuerdo a los Institutos Nacionales de Salud.
"Si usted está intentando controlar su peso, sería útil no privarse de dormir", dijo Marie-Pierre St-Onge, del Centro de Investigación de la Obesidad de Nueva York, en el Hospital St. Luke, que dirigió el estudio.
Aunque la investigación más reciente, al igual que otras que se realizaron antes, no prueba que la falta de sueño haga que las personas engorden, muestra que dormir bien debería ser una prioridad, señalaron expertos.
St-Onge y sus colegas reclutaron a 30 hombres y mujeres de 30 a 50 años, todos con peso normal. Los participantes vivieron y durmieron en un centro de investigación durante dos períodos distintos de cinco noches cada uno.
Durante uno de los lapsos estudiados, se les permitió dormir nueve horas por noche. En el otro período, sólo pudieron dormir cuatro horas. En ambos casos, recibieron una dieta estricta los primeros cuatro días de estadía y se les permitió comer lo que quisieran el quinto y último día de cada lapso.
Pruebas mostraron que más allá de qué esquema de sueño siguieran, las personas quemaban una cantidad similar de calorías, cerca de unas 2.600 por día.
Pero cuando se les quitaban horas de sueño, se alimentaban con unas 300 calorías más en promedio al final de cada día de estudio, comparado con cuando descansaban normalmente.
Los participantes que dormían bien consumían en promedio 2.500 calorías diarias, comparado con 2.800 cuando eran obligados a dormir menos.
Si eso se mantuviera en la vida diaria de una persona, colocaría a quienes no duermen bien en mayor riesgo de desarrollar obesidad, señalaron los autores.
Los participantes también dijeron que se sentían más lentos y menos enérgicos después a unos pocos días de cumplir con el esquema de reducido de sueño.
Hay algunas explicaciones posibles detrás de esta relación entre el sueño y la alimentación, teniendo en cuenta que estudios previos ya demostraron que las personas que duermen poco queman menos calorías.
Una es que el sueño "parece jugar un papel clave en cómo el cuerpo maneja las hormonas que controlar cuánto hambre tenemos, cuándo tenemos hambre y qué tipos de alimentos deseamos", dijo Michael Grandner, que estudia el sueño y sus trastornos en la University of Pennsylvania en Filadelfia.
Otra explicación es que cuando las personas están cansadas tendrían más problemas para tomar decisiones alimenticias saludables.
"Es posible que cuando uno duerme poco sea más susceptible a cumplir los deseos" en lo que respecta a la comida, dijo St-Onge a Reuters Health.
Grandner añadió que es posible que la relación se dé en ambos sentidos y que comer mucha cantidad de ciertos tipos de alimentos pueda perjudicar el esquema de sueño de una persona, o que alguien con un trabajo estresante duerma muy poco y coma demasiado como resultado.
Descansar mal también se ha relacionado con otros problemas de salud, como la enfermedad cardíaca y la diabetes, que tienen sus propias asociaciones con el peso, lo que complica aun más el panorama, agregó.
Los resultados muestran que "el sueño debería ser una prioridad", señaló el experto.
lunes, 21 de marzo de 2011
Comer frutos del bosque ayuda a prevenir el Mal de Parkinson
Un delicioso cambio en la alimentación contribuye a mantener a la enfermedad de Parkinson a raya, ya que las personas que comen frutos del bosque tienen un riesgo menor de padecer esta patología, concluyó una nueva investigación.
Los investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) explicaron que la clave está en los flavonoides, unos compuestos antioxidantes que se encuentran en una amplia variedad de frutas y verduras.
"Nuestro estudio sugiere que los flavonoides tienen efectos neuroprotectores, por lo cual podrían ser formas naturales y sanas de reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson", dijo Xiang Gao, uno de los autores.
LA ENFERMEDAD DE PARKINSON
El mal de Parkinson afecta a las neuronas que producen dopamina en regiones del cerebro que controlan el movimiento muscular. Por ese motivo, los síntomas principales son el temblor de las manos, la lentitud de los movimientos, la falta de equilibrio, los problemas de coordinación y la rigidez en el cuerpo. Cuando la condición avanza puede generar problemas para hablar, caminar o masticar.
Esta patología suele afectar a personas de más de 60 años, aunque en algunos casos surge antes, y se detecta en mayor medida en los hombres que en las mujeres. Todavía no hay una cura para este mal, pero los fármacos ayudan considerablemente a lidiar con los síntomas.
FRUTOS DE SALUD
Para analizar el efecto de los flavonoides en la prevención de la enfermedad de Parkinson, los autores trabajaron con 49.281 hombres y 80.336 mujeres. Los voluntarios completaron un cuestionario sobre sus hábitos alimenticios y luego los investigadores siguieron su estado de salud durante 20 a 22 años.
En dicho período 805 personas contrajeron esta patología, pero los hombres que consumían mayores cantidades de frutos del bosque mostraron un riesgo 40% menor de desarrollar este mal en comparación con los que apenas consumían estos alimentos.
En el caso de las mujeres, un tipo específico de flavonoide llamado antocianina se asoció a un peligro menor de sufrir el mal de Parkinson.
jueves, 17 de febrero de 2011
INSOMNIO Y OBESIDAD
Cuando alguien no duerme bien se produce un aumento de la hormona grelina, que incrementa el apetito, y un descenso de la leptina, que lo disminuye. ¿La consecuencia? Más hambre al despertar, especialmente por alimentos hipercalóricos, que acaban provocando una sobrealimentación y, en último término, ganancia de peso.
Cuando pensamos en las mejores formas de perder peso nos imaginamos haciendo ejercicios largas horas y siguiendo estrictas dietas. Pero lo último que pensaríamos es que durmiendo más y mejor podemos bajar algunos kilos.
Así lo dicen varios estudios nacionales e internacionales que revelan que la pérdida de sueño puede afectar el metabolismo negativamente haciendo más difícil perder peso o mantenerse. En uno de los estudios, los médicos entrevistaron a más de mil personas sobre sus patrones de sueño. Sorprendentemente encontraron que el peso se relacionaba negativamente con las horas de sueño: los que dormían más y mejor, pesaban menos.
La razón estaría en que cuando una persona ha pasado varias horas sin dormir bien, comienza a secretar en menor cantidad la hormona leptina, encargada de disminuir el hambre, a la vez que aumenta la concentración de la hormona grelina, cuya función es favorecer el apetito. Por lo tanto, las personas que crónicamente tienen mal sueño, experimentan más hambre.
Lo peor es que esa relación se estrecha aún más en la niñez, según explica el médico especialista en sueño, Patricio Peirano del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, quien agrega que el tema no es menor si se piensa que la gente suele olvidar que uno de los elementos importantes para preservar la salud es tener un adecuado período de sueño. Sin embargo, hay una serie de factores que conspiran contra ello, especialmente no respetar horarios de dormir y despertar. “Por ejemplo los estudiantes adolescentes no sólo acortan el sueño durante el período escolar, sino que lo alargan durante el fin de semana. Por tanto, atrasan y desplazan sus horarios de sueño. Se acuestan a las 5 de la mañana y se levantan a las 2 de la tarde. Aunque el sueño es de la misma duración no tienen la misma calidad. Si a eso le agregamos el cigarro, las drogas y el alcohol, imagínese la calidad”, acota Peirano.
Otro problema es que jóvenes y adultos tomen desde temprano fármacos, tranquilizantes, bebidas energéticas, té, café y gaseosas colas porque los ayudan a estar más despiertos. Pero cuando se duermen, el sueño no es de calidad porque su cuerpo y su cerebro está metabolizando los estimulantes ingeridos, indica.
Afecta el metabolismo
Un estudio belga con voluntarios sanos a los que se les privó de horas de sueño durante un periodo de entre dos y seis días documentó las consecuencias endocrinas y metabólicas que acarrea el robar horas al descanso. El grupo de Karine Spiegel, del Hospital Universitario Anderlecht, en Bruselas (Bélgica), observó que la falta de sueño provocaba alteraciones en el metabolismo de la glucosa, tales como menor tolerancia al azúcar, alteraciones de la función de las células beta, reducción de la utilización de la glucosa no insulino dependiente y menor sensibilidad a la insulina. Eso significa que dormir mal también puede interferir con la capacidad del cuerpo para metabolizar los carbohidratos, por lo tanto los niveles de azúcar en la sangre pueden aumentar. Esto promueve la sobreproducción de insulina, lo que favorece el almacenamiento de grasa en el cuerpo y la resistencia a insulina. Una vez que se da este problema, aumenta la probabilidad de que la persona llegue a desarrollar diabetes.
El otro mecanismo por el cual la falta de sueño le puede hacer subir de peso, es aumentando los antojos por los dulces. En una de las investigaciones se encontró que cuando se está privado de sueño no solo aumenta el hambre, sino que también se afecta las “selecciones” de alimentos. Y los preferidos son los más dulces y calóricos.
viernes, 27 de agosto de 2010
El amor engorda
Sobran los estudios que aseguran que al comenzar un romance o casamiento, las parejas empiezan a a ganar peso sin remedio. Quienes se involucran en romances apasionados suelen admitir que el amor les hizo engordar, por las cenas románticas, el tiempo de descanso junto al ser amado y la falta de energía para ejercitarse en pareja. Una de las investigaciones llevada a cabo por científicos de la Universidad de Queensland, en Austrália, comprobó que las mujeres engordan 10 kilos en promedio después de que asumen un compromiso estable. Los hombres, por su parte, se suman 7,5 kilos en promedio, en las mismas circunstancias. Según la nutricionista de Nutryup, Lidiane Martins, cuando somos felices en una relación estable nuestro apetito aumenta. "Queremos compartir el placer, y salimos a comer, al cine, a fiestas, sin darnos cuenta de que nuestro peso va aumentando".
¿Con o sin compromiso?
Cuando encontramos a nuestra media naranja y estamos satisfechos en el frente sentimental, no tenemos apuro para salir de nuevo a la conquista. A ese paso, más de uno descuida la apariencia. Según el técnico en informática Pablo Balieiro, de 25 años, su último noviazgo de dos años y medio le costó diez kilos. "Me sentía seguro, aceptado, sin apuro. Listo, encontré a alguien, ahora me relajo, fue lo que pensé", resume Balieiro.
Esa visión es común entre los tortolitos, y es uno de los motivos de aumento de peso. Por un lado, es importante no estar obsesionado con la apariencia. Según el terapeuta Vicente Godino, "la preocupación extrema con la imagen muchas veces nos impide relajarnos y disfrutar realmente de nuestra pareja". En contraste, si usted descuida su peso y apariencia, su salud y autoestima quedarán comprometidas, lo que terminará perjudicando a ésta y a futuras relaciones.
Existe también el "factor influencia": cuando su pareja tiene un estilo de vida diferente al suyo, hay muchas posibilidades de que intercambien hábitos el uno con el otro, ya que a fin de cuentas ustedes pasan mucho tiempo juntos. La diseñadora Renata Morales, 27, cuenta que engordó cinco kilos cuando salía con un joven que ya presentaba un cuadro de obesidad, y que eso influyó en el proceso. "Cuando me di cuenta de que estaba ganando peso por culpa de todas las cosas ricas con las que nos mimábamos en nuestras salidas, me di cuenta de que estaba copiando los hábitos pocos saludables de mi novio. Eso terminó afectando nuestra relación poco tiempo después", asegura Morales.
Banquetes para enamorarse
Salir a comer en aquel restaurant delicioso, con vino y postre, o quedarse en casa viendo una película acompañada de golosinas saladas y dulces, son situaciones típicas de un comienzo de romance, pero que engordan con solo nombrarlas. "Comemos más porque la alimentación está ligada a los sentidos y a los vínculos, dos aspectos que se estimulan cuando estamos en pareja", dice la nutricionista Lidiane Martins.
El lingüista Diego Jiquilin Ramírez vive en España y está de novio desde hace cinco meses. Admite que sumar las delicias de la gastronomía española a su nueva relación ha sido fatal para la balanza. "Es fantástico hacer turismo gastronómico al lado de alguien, y cuando no salgo de casa siempre hay algo rico en la heladera, como fresas con crema, chocolates premium, etcétera". Su pareja, Santiago, no duda en ponerse a cocinar delicias típicas -y bien calóricas-, para agradarlo. "Y como no soy de rechazar comida, devoro todo", asegura Diego.
Las "agendas gastronómicas" suelen costar el aumento de un par de tallas en la ropa de los enamorados. Livia Di Bartolomeo, 23, recuerda que las salidas con su enamorado Thiago siempre terminaban girando en torno a la comida. "No hay nada nuevo que hacer y surge la pregunta: ¿vamos a comer? Todo es excusa; vamos al cine, y a la salida comemos pizza. Vamos a un restaurant a charlar y ¡más comida!". Hoy Livia está luchando para perder los cinco kilos que aumentó en los últimos cinco años de romance. Para lograrlo cambió radicalmente su menú, del cual excluyó la comida chatarra, las bebidas gaseosas y los dulces. Una alimentación sana que seguía antes de conocer a su novio actual.
Hábitos en pareja
Cambiar de hábitos en pareja no es tan simple. Pero si usted está preocupado con la balanza, sepa que su pareja puede ayudar. Si no es posible combinar algunos días de la semana para ejercitarse, al menos incluyan en sus salidas algo más de movimiento. Una caminata en el parque es, además de saludable, muy romántico, tanto como un paseo en bicicleta o una zambullida en el mar. Hacer ejercico en pareja es beneficioso, porque la interacción le ayuda a estrechar lazos con su amor. Pero no desistan a los pocos días, como le sucedió a la periodista Monique Tobias; "con mi novio actual llevo cuatro años y ya engordé diez kilos, pero ya me resigné, porque no me gusta hacer ejercicios. Ahora quiero intentar con una dieta para recuperar la figura que dejé atrás", promete.
Sustituir las recorridas gastronómicas también es importante. En el cine, las palomitas, cotufas o pochoclos están permitidas, pero opte por una porción para compartir con su compañero. Cuando salgan a comer, huyan de los restaurantes "all you can eat", esos que por el mismo precio le permiten repetir todo lo que quiere. "Si la porción es grande, compártanla y eviten las calorías extras", sugiere la nutricionista Lidiane Martins. Obvien el pancito y las entradas, para evitar el exceso de calorías. A continuación otras sugerencias de especialistas en nutrición:
- En un restaurant japonés, evite las empanaditas fritas, los tempuras y las preparaciones que incluyen queso crema, por su alto nivel calórico. Opte mejor por los hongos shitake a la plancha, shimeji, la sopa missoshiro, camarones salteados, pollo a la plancha, sashimi, tofu y verduras.
- Para las parrilladas en casa propia o de amigos, evite los cortes de carne más grasosos, e incluya ensaladas, brochettes de pescado, pollo o vegetales.
- En las pizzerías prefiera las opciones más saludables, como la combinación de rúcula con tomate seco, brócoli o mozzarella light. Evite las pizzas grasosas de cuatro quesos, pepperoni, salame y los postres, sin dudas.
- Deje las cervezas, cócteles y gaseosas para ocasiones especiales, y prefiera los jugos naturales para el día a día.
- Aunque el amor muchas veces engorda, emprender una dieta en pareja también es un buen estímulo y puede potenciar los resultados. Sin embargo, hay que tomar ciertas precauciones, porque la misma dieta no sirve para los dos organismos. Busquen la asesoría de un nutricionista que les recomiende dietas personalizadas.